¡El Diablo os habla!

¿Quién consigue encontrarme?

El sabio, con despreocupada certeza, sostiene que jamás podrá hallarme.

Tan sólo la tenacidad del ignorante alimentada por su reducida percepción, da sus frutos cuando es capaz de vislumbrar mi semblante confinado dentro del frágil y cristalino recipiente de su limitado conocimiento.

Si me encuentras hoy, mañana habré desaparecido.

Acto IV